LA SEMANA MAYOR.

Alrededor del mundo todos los que abrazamos el cristianismo apreciamos y recordamos con solemne respeto la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo.
Todo comienza el Domingo de Ramos donde millones de cristianos católicos recuerdan con palmas en las manos la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén, entrada que marcaría sus pocos días sobre esta tierra.

Jesucristo vino a la tierra para dar, y no para recibir. De hecho el mensaje que predicó es un valioso regalo para la humanidad, pues dio a conocer la verdad acerca de Dios y Su voluntad. Gracias a sus enseñanzas muchos cristianos verdaderos disfrutan hoy de una vida mejor. Además su mensaje nos permite reconocer el mayor regalo que hemos recibido: el sacrificio de la vida perfecta de Jesús. Y nuestro bienestar eterno depende de cómo respondamos a ese aspecto clave de su mensaje.
En la conocida Ultima Cena, compartió con sus Apóstoles más que una comida, celebro con ellos Un Nuevo Pacto y tomo como símbolos El Pan y El Vino. Les dijo según el registro de evangelio según Lucas en su Capítulo 22 vers. 19,20: “También tomo un pan dio gracias, lo partió y se los dio a ellos diciendo: “Esto significa mi cuerpo que ha ser dado a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí” también tomo la copa de la misma manera después que hubieron cenado diciendo: “Esta copa significa el Nuevo pacto en virtud de mi sangre que ha de ser derramada a favor de ustedes”
Este Nuevo Pacto fijo las bases para el establecimiento de un nuevo gobierno en manos de Jesucristo a saber: EL REINO DE DIOS.
GRACIAS A EL SACRIFICIO DE JESUCRISTO PODEMOS TENER LA ESPERANZA DE UNA VIDA ETRENA EN PAZ Y FELICIDAD.
¡QUE MARAVILLOSO REGALO!